En agosto, dos conciertos de gala de la OSC
La OSC no sólo presenta obras musicales y entretiene al público cusqueño; su mérito no consiste en llenar el primer teatro de nuestra ciudad en un día de difícil movilización por problemas coyunturales, pues su labor reside, más que en difundir la cultura nacional y universal, en educar. Educar a niños y jóvenes y también a adultos en cuestiones musicales, artísticas y culturales. Desde la enseñanza práctica de los distintos instrumentos que conforman una orquesta sinfónica, hasta la forma de comportarse en un auditorio o cualquier otro recinto cultural. Hace un par de años, la mayoría de personas que asistía a sus conciertos, tomaba como un fastidio el hecho de reservar los aplausos para el final de una obra; diferenciar el final de un movimiento y de una obra no era sencillo muchas veces. El público cusqueño ha ido aprendiendo (el proceso aún continúa) que la música instrumental no es –como diría Satie:– «música de mobiliario», e iría entendiendo que, en un concierto sinfónico, el protagonista y el hecho más importante es la ejecución musical y hay que enfocarle la mayor atención posible. No se asiste a un teatro para otra cosa que no sea presenciar cuidadosamente el suceso artístico que tiene lugar en el escenario. El público de esta ciudad, ha ido aprendiendo, también, que la presencia de niños menores de siete años, por lo general, distrae y desconcentra a los demás asistentes, sobre todo a los que están interesados en apreciar detenidamente la interpretación de los músicos. Conversar en plena ejecución musical, comer, dejar el celular activo y contestar llamadas durante el evento, son muestras de un bajo nivel cultural y una falta de respeto tanto a la audiencia como a los profesionales del arte, quienes realizan su trabajo en escena evidenciando el resultado de largas jornadas de ensayo; lo cual merece, si no es gratitud, al menos respeto.
Un nuevo agradecimiento a esta institución artística, a su director, a los músicos invitados, solistas, y al maestro Francisco Pereda por volvernos a presentar otro concierto memorable.
Como una acotación: La idea de adjuntar en los programas de mano imágenes de pinturas como la de John Constable y la del Canaletto, es ilustrativa; lo digo en el sentido de aporte que ayuda a motivar la percepción estética, pues no considero que ambas imágenes se hayan empleado sólo para llenar espacios o decorar los programas. Pero es posible que la temática de las imágenes compatibilice más con el repertorio.
Galería de Fotos
Comentarios
Publicar un comentario